Hildegard Von Bingen
Hildegard Von Bingen fue una mujer muy importante en el siglo XII. Nació en Bermersheim, Alemania, en 1098. Fue la décima hija de una familia que decidió entregarla a la iglesia, entrando en un monasterio, el de Disibodenberg, que era masculino pero que albergó a unas reclusas en una celda anexa, bajo las supervisión de una mujer, Jutta de Sponheim. Hildegard tenía catorce años. Siendo muy joven, fue elegida abadesa cuando Jutta murió. Hildegard tenía visiones que la Iglesia reconoció, aunque sin llegar a perder el conocimiento ni tener éxtasis. Ella comenzó a escribir esas visiones que se convirtieron en una obra titulada Scivias. El Papa Eugenio III reconoció ese texto y le pidió a Hldegard que siguiera escribiendo sus visiones. Una de esas visione sle hizo fundar un convento, abandonando el nonasterio de Disibodengen y años después fundó un segundo convento.
Además de obra litúrgica, y de predicar, Hildegard Von Bingen, compuso setenta y ocho obras musicales agrupadas en Symphonia armonie celestium revelationum y un auto sacramental titulado Ordo Virtutum.
Fue una mujer decidida que se enfrentó a Federico I Barbarroja y posteriormente a la exhumación del cadáver de un noble excomulgado que había sido enterrado en suelo sagrado. Ella ocultó el enterramiento, ganándose un interdicto en el que se le prohibía el uso de las campanas en el convento, los instrumentos y los cantos tanto durante la vida normal como durante la liturgia. El interdicto fue levantado, y a los pocos meses, Hildegard murió, en 1179, con 81 años.
Y ahora, después de haberos relatado su vida, lo mejor es escuchar parte de su música.
Aunque varias veces se promovió su canonización, nunca hubo una ceremonia como tal, sino que se la inscribió en el Martirologio romano, lo que sirvió como canonización en la práctica.


























theo dijo
Hay varios caminos para ascender a la santidad, sin necesidad de recorrer al canónico. Ahora el canónico (de ahí canonización, según los cánones) es el único empleado, pero hay otro que es el 'sensum fidelium', el 'sentido de los fieles': si el conjunto de los fieles percibe una santidad a lo largo del tiempo, es que esta existe. Este era el método habitual en la Edad Media, se les veneraba como santos y, años después, la Iglesia lo 'certificaba', comprobando, en la medida de lo posible, la ejemplaridad de su vida y la ortodoxia de su fe.
Por cierto, muchas gracias por traer las bellísimas piezas de Santa Hildegarda!
17 Julio 2008 | 10:25 AM