Oscuridad y silencio (poema)
Caminaba a contracorriente,
Con la música a todo volumen
Y pensando “no estoy aquí”.
Esquivaba los golpes y codazos
De quienes se cruzaban en su camino,
Y quería salir de allí,
correr, solo correr,
Sentirse en libertad.
Todas esas voces estridentes,
esos ojos vacíos de almas,
que la miraban sin verla,
y ella sintió como una bofetada
la soledad más frustrante,
la de la isla en medio del océano,
del diálogo convertido en monólogo.
Ya no tenía ganas de llorar;
Había conseguido llevar una máscara
Más para los demás que para si misma,
Y sentía un gran vacío interior.
No lograba encontrarse
Dentro de sus entrañas;
Había perdido el rastro de sus sueños,
Su música interior, la calma,
La capacidad de sentirse feliz.
Su sonrisa era la de la máscara,
No la suya,
No era su rostro el que sonreía,
Y sus labios habían aprendido a decir
“estoy bien”, “todo bien, de verdad”.
¿Qué iba a decir, que se sentía vacía?
A los vecinos, a la familia,
Con el rostro prestado de la máscara,
Y la mente muy lejos de allí.
Vacía, vacía, vacía...
Buscándose en ese silencio interior,
Arañando las paredes de su propia prisión
Vacía, solo vísceras y sangre,
Solo oscuridad y silencio.
Selene



























arquera-loca dijo
El poema es precioso y refleja en ciertas partes exactamente como me siento o he sentido en un presente cercano.
Besos
13 Octubre 2008 | 11:26 PM