Loreena McKennitt: Skellig
Y la noche llegó, haciendo caer un telón de oscuridad sobre la ciudad. En el horizonte, una estrella titila, y canta con voz cristalina, los sueños de quienes duermen... Un rostro se asoma de puntillas en la mente de ella, y le susurra palabras bonitas mientras su respiración es calma y acompasada. En la oscuridad no se distinguen sus ojos, cerrados y ausentes del mundo real por unas horas.
Ella duerme, y sueña, sueña con él...













