Los dos
Era de noche, y se había levantado a mirar por la ventana cualquier luz que se atreviera a asomarse entre la capa de contaminación y nubes. Se quedó mirando hacia donde se suponía que estaba Casiopea y se dio por vencido; esa no era forma de contemplar las estrellas. Volvió a sentarse en el sofá y retomó la lectura de su libro, después de colocarse las gafas. Estaba cansado, pero por alguna extraña razón, no tenía sueño, y temía que si se acostaba, no sería capaz de dormirse.
Ella le miró con amor y quiso besarle, pero sabía que eso no era posible; estaban demasiado lejos el uno del otro. Se quedó contemplándole, y estudió sus facciones, su mirada tras los cristales de las gafas, sus fuertes manos que sujetaban el libro con firmeza. Su mano se deslizó por los hombros de él y se imaginó cómo sería el tacto de su camisa, y el de su nuca... sonrió con picardía, y pensó que era una pena no poder acariciarle de verdad. Pero se tenía que conformar con mirarle, y escuchar su voz las pocas veces que hablaba. Había decidido no irse nunca, y esperarle. Si él supiera cuántos años llevaban bajo el mismo techo, los dos...




















sarah dijo
bajo el mismo techo...pero es tan grande...esperarle, si...pero hay tan poco tiempo...un beso, precioso selene.
23 Enero 2009 | 09:18 AM