A partir de ahora
Byron
Ayer me acordé de ti; bueno, miento, me acuerdo de ti muchas veces, pero ayer fue diferente. Tengo tu foto al lado del ordenador, y la miro de reojo muchas veces, cuando escribo. Y te recuerdo tumbado a mi lado, mirándome con tus ojazos verdes, jugando con algún coletero que me robabas en algún descuido mío. Pero ayer vi a un gatito muy parecido a ti, y me acordé de aquella noche en que tuve que envolverte en una toalla y llevarte a la clínica veterinaria. Es algo en lo que no quiero pensar nunca, porque es un recuerdo muy triste, ya que al día siguiente te fuiste para siempre. Pero me he dado cuenta que para poder superar una pérdida, no se puede esconder los recuerdos dolorosos en un rincón oscuro del alma. Cuando vuelven, hacen más daño todavía. Hay que dejarlos fluir, para superarlos. Y eso es lo que intentaré, a partir de ahora...
























bruxana dijo
Hola Selene:))
Qué guapísimo, tu Byron... Qué pena...
Yo también tengo fotos de mis gatos cerca. En la oficina (la última) tenía bien visible, en una de las mesas auxiliares anexa a la mía, una de la Clementina. En vez de la foto habitual de niños propios ó familiares, yo tenía una gata tuerta más rara que un perro verde, e imagino que a la gente le parecía normal (ó yo tan rara que ya ni les impresionaba). Por entonces, Clementina ya llevaba tiempo enterrada: la mató un coche un mediodía que se vino tras nosotros huyendo del ruido (estaban vaciando el sotano a mazazos, ella era muy sensible al ruido y sólo se calmaba en brazos: la tuve encima toda la mañana) y los obreros que estaban cambiado las aceras la enterraron en el jardín. Eso fue en el otoño del 99. Hasta meses más tarde no cambiamos de oficina. Y, como de haber vivido me la hubiese tenido que llevar (imposible vivir sola), me llevé el recuerdo...
Sí: hay muchas cosas de las que no hablamos porque duelen, y porque creemos que si las callamos... es como si no existieran. Las cosas no existen hasta que no les ponemos nombre. Y aplicamos eso a todo: igual que los niños se tapan la cara y con eso creen ser invisibles, intentamos hacer invisibles algunas cosas a quienes nos rodean: no las conocen, no han pasado...
... pero sí que pasaron. E igual hablar de ellas ayuda a que, entonces sí, la propia cotidianidad las haga suavizarse. Y duelan menos.
Creo que tu decisión es una buena forma de empezar el último tramo antes del verano, ése que empieza tras la semanasanta. Un buen propósito. Y seguro que tu Byron, esté donde esté, estará de tu parte.
Un beso grande:))
9 Abril 2009 | 01:04 AM