Cerrar la puerta
Después de cinco años, tenía que irse de su casa. Hacía meses que le resultaba muy difícil vivir allí, en un lugar lleno de recuerdos desde el día en que la compraron. Cada rincón le traía a la memoria imágenes y sonidos y le parecía difícil imaginarse lejos de allí, por mucho que fuera cada vez más duro compartir la casa con quien ya no la quería, y que no había tenido el detalle de irse y dejarla sola, para recomponer su vida. Pero tenía que volver a empezar y era hora de marcharse, cerrar la puerta y dejar allí las risas del pasado, y también la soledad y la pena, las discusiones y la frialdad y continuar su vida en otro lugar.























theo dijo
Todo final es la promesa de otro inicio, y esta optimista visión es necesaria para romper con la inercia de seguir adelante simplemente porque la rueda sigue girando.
Un bello texto!
besos!
16 Abril 2009 | 12:10 PM