Nadie (microrrelato)
Me detuve un instante y me sorprendió el resplandor desde una ventana que parecía haberse cerrado de golpe. Cuando miré, vi la fachada de un edificio de piedra ennegrecido por el tiempo y unos cristales sucios tras los que unas cortinas pesadas ocultaban el interior de la casa, que yo imaginaba tan lóbrego como el exterior. No podía ser que una de esas ventanas hubiera provocado ese extraño reflejo, ni me parecía que nadie pudiera estar allí, contemplando la calle tras el velo polvoriento de unas cortinas descoloridas. Nadie podría dejar que ese jardín estuviera tan descuidado, cubierto de una jungla salvaje. ¿Quién podría convivir con sombras y crujidos, con susurros y con torbellinos de aire en un pasillo largo y solitario? Nadie, ¿o sí?




















perh dijo
Las oscuras soledades crean formas extrañas.
Un abrazo.
25 Junio 2009 | 09:17 PM