Microrrelato
Y el ángel susurró su nombre junto a su lecho; solo él podía verle, y le sonrió. Fuera, el viento golpeaba las contraventanas y mecía las ramas de los árboles violentamente. La habitación estaba en penumbra y una mujer se acercó a su lecho para acariciarle el rostro. Él ya no podía sentir su caricia, ni ver su rostro, solo la del ángel.























pemm dijo
Azrael...
Angel de la muerte...
De su enigmatica llamada a soto-voce nadie huye...
Buena plasmacion...
21 Octubre 2009 | 10:47 PM